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Depresión busca cuerpo

Por Elena - 21 de Marzo, 2007, 1:47, Categoría: Cuentos

Son las 11 de la mañana. Todavía estoy en pijama, con mi coleta y mis pinzas, y la gata y el conejo corretean a mi alrededor y mordiéndose entre sí. Pienso en regar las plantas, que siempre se me mueren los geranios y me pregunto porque después... "Insight", de Depeche Mode, suena como fondo de la escena, y yo me sumerjo en la música y bailo por la casa....

Ring, Riiiiing

Suena el timbre de casa, y embobada como estoy con la canción de Depeche, me despisto y abro la puerta principal, sin pensar que realmente no espero a nadie a esas horas... Ni siquiera se me ocurre mirar por la mirilla....

Y ahí está ella, mirándome desde el rellano. Muy alta, muy delgada, de inquietantes ojos verdes, pelo rubio mal teñido, falda de tubo hasta la rodilla, tacones y maletín de ejecutivo.

- ¿Eres Elena?

Extrañada con la aparición de la mujer que sabe mi nombre, le contesto asintiendo con la cabeza, desconfiadamente....

- Así que eres tú! Qué alegría!! - y me tiende la mano derecha para estrechar la mía. Parece conocerme de toda la vida, y hago esfuerzos para ubicar su cara en algún momento del pasado, pero sin resultado. Educadamente, respondo al saludo, y aprieto su mano, completamente helada al tacto. La mujer sonrie satisfecha y con tal gesto muestra los dientes.... No puedo evitar dar un respingo.. Los tiene completamente podridos. Asqueada, me suelto disimuladamente y le pregunto:

- Y usted es.... ???

- No me invitas a entrar?

- Pues no. - ¡Vaya morro que tiene la tipeja esta!! - Lo siento, estoy muy ocupada. - Sé que justamente estando en pijama no doy una imagen de exceso de trabajo, pero me da completamente igual y cierro la puerta. O al menos lo intento, porque un pie enfundado en un zapato de tacón se cuela hábilmente entre el marco de la puerta y ésta. Y oigo:

- Elena, soy una depresión, y quiero instalarme en tu cuerpo - Ante estas palabras, abro la puerta de par en par y la miro atentamente:

- Estás loca.

Me mira inquisitoriamente ella a mi: - Estoy loca? ¿Estás segura? - Comienza a sacar unos papeles del maletín, y empieza a leerlos... : - A ver, Elena A., 29 años, nula situación laboral, confusión existencial, sentimientos de culpa, incertidumbre sentimental... ¿sigues pensando que estoy loca?

- ¿Cómo sabes tanto de mí?

- ¿De verdad crees que el Meteosat sólo sirve para controlar la meteoreología, querida?

Coño.

- ¿Y qué quieres exactamente? ¿Instalarte en mi cuerpo? ¿Para qué? ¿Qué ganas tú? ¿Y qué gano yo?

- Comprende, Elena, que soy una depresión, y que si no funciono desde dentro de un cuerpo, no tengo mucha razón de ser... Yo gano razón de ser y cumplo mi trabajo.Y tú ganas dejar de esforzarte, tener excusas para no luchar, para no levantarte por la mañana, para dar pena y que cuiden de tí, que te lo mereces... ¿Acaso no deseas que cuiden de tí? Además, es completamente indoloro. La instalación se procesaría de manera automática. Ni te enteraras.

Titubeo. Claro que deseo que cuiden de mí! Pero no así.. ¿con una depresión? ¿Desde cuando se elige tener una depresión?

- ¿Y no puedo elegir otra depresión? ¿Tienes que ser tú por obligación? ¿No existe un catálogo de depresiones a la carta o algo parecido?

- Desde nuestro Centro de Datos de Estados de Ánimo, yo soy la depresión que mejor se ajusta a tu personalidad y circunstancias vitales.

Coño de nuevo. Estoy anonadada. Pero....

- No, mira, gracias, srta. Depresión, pero no... No me apetece ahora mucho mismo....

- ¿Estás segura? Mira que tengo muchos otros cuerpos candidatos.... ¡Son las 11 de la mañana y estás en pijama!!

Joder con la mamarracha esta, tirando a dar.

- Si, si, estoy segura. ¡Segurísima!!!

Me tiende la mano otra vez y se la vuelvo a estrechar. Sigue teniendo la mano helada.

- Pues nada, Elena, es una lástima.. Seguro que nos hubiera ido muy bien a las dos juntas. Un placer...

- Si, si, igualmente. Adiós.

Y cierro la puerta. Temblando, apoyo la espalda contra la pared. La próxima vez miraré por la mirilla y no te abriré, so zorra, pienso. E intentando olvidar lo más rápidamente la visita, me dispongo a regar de una buena vez los geranios..

Luce el sol.

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