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Real como la vida misma

Por Elena - 27 de Noviembre, 2007, 9:08, Categoría: Anecdotario

Había una vez (bueno, hace un año más o menos) una niñita que, aunque sonreía mucho, dentro de sí estaba un poco triste.

La pobre niñita se sentía sola, acunada de vez en cuando con los maullidos de su gata. Un hada madrina hippy y despistada le acompañaba y le preparaba buenos caldos de pollo caseros y calentitos, y eso le hacía sentir mucho mejor. Pero aun así, no veía claro su futuro. No tenía trabajo. En el amor tampoco tenía suerte. Vivía acogida en un palacio, pero eso a la niñita, más que reconfortarla, le hacia notar aun más lo desamparada que estaba. La niñita se lamentaba, y no sabía hacia adonde encaminar sus pasos. La situación era extraña. Debía tomar decisiones.

Un día, la niñita escribió una carta... ¿Qué necesito?, se preguntó. Un trabajo. Y un amor. Y una casa. ¿Y donde se compra todo esto???? En el Caprabo va a ser que no…

Una noche, una brujilla de bucles pelirrojos la comentó:

- Quizás te han echado mal de ojo… 

- No jodas.. ¿de verdad lo crees?

- Vamos a echar aceite a un plato lleno de agua, lo pasaremos por encima de tu cabeza, y si se fragmenta en muchas gotas diferentes es que tienes mal de ojos.

 Así lo hicieron, y descubrieron que el aceite flotante se había fragmentado en decenas de diminutas gotas.

 - Oh, Dios mio! Tienes un mal de ojo como un caballo de grande!

- Si, ya me notaba dolor de orzuelo, ya… ¿Y ahora qué hago?

- Espera…¡Internet nos dará la solución!

- Ein?

La brujilla pelirroja buscó un sortilegio quitamaldeojos, y con las luces apagadas del salón, tan sólo iluminadas por velas, y mientras ambas se morían de risa por lo surrealista de la situación, pronunció las palabras mágicas…

- Señor de los mundos visibles e invisibles, sé mi médico y cancela mi aflicción, cúrame y aparta de mí lo que me han puesto para afligir mi cabeza…

Y aunque la niñita no es muy creyente es este tipo de cosas…  lo cierto es que su suerte cambió.

Encontró un trabajo que le gusta.

Una noche, un príncipe de pelo rizado apareció en su casa, de repente, y ya nunca más se fue de su lado.

¿Y la casa?

Pues buscando cual loca y negándose a caer en las garras del mundo inmobiliario, la niñita encontró, tras pasar un casting digno de Gran Hermano por parte del dueño del piso, un piso de alquiler de 70 metros cuadrados por 510 euros al mes, en un lugar del Vallés de cuyo circuito no quiero acordarme… Es un piso viejecito, pero la niñita y su príncipe de pelo a lo 11811 le darán todo el cariño del mundo para convertirlo en un hogar…

Moraleja: ¡He encontrado pisoooooooooo!!! Yuhuuuuuuuuuuuu!!!!

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