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Extraños en un andén

Por Elena - 9 de Junio, 2008, 17:00, Categoría: Anecdotario

Hace un par o tres de semanas, cuando bajaba del tren en el andén de la estación de mi pueblo, se me acercó un chico. Yo no digo que fuera yonki, pero tenía tal aspecto, cara y olor a yonki, que tiraba de espaldas.

Nota mental (absurda): me acaba de venir a la cabeza el chiste ese tan estúpido de: si tiene cara de gato, orejas de gato, barriga de gato, bigotes de gato y cola de gato y no es un gato, ¿que es? ¡Una gata!!! Tras los merecidos abucheos, continuemos, pues. 

Yo le ví acercarse, y le quería esquivar, pero no hubía manera  posible, ya que el andén es muy estrechito; por un lado está vallado y en el otro está la vía del tren, por lo que el encuentro era inevitable. Miré instintivamente a mi alrededor en busca de ayuda, como mínimo visual, pero ya todo el mundo se había introducido en las escaleras subterraneas para salir de la estación. Yo me había quedado la última del grupo, rezagada. Y el chico venía directo hacía mí, no cabía duda.

-Oye, chica, oye.

Nota mental (derrotista): Qué mala suerte tengo, con lo asocial que estoy últimamente y el único que se me acerca a hablar es uno que posiblemente me quiere robar.. acabáramos...

Yo, acorbadada, contesté:

-Qué? (original, ¿eh? si es que me salgo...)

El chico se dio cuenta que yo estaba muertita del espanto, y se echó a reir (claro ejemplo de como el dominio de la situación aporta buen humor... cachis..). Al pobre no le quedaban demasiados dientes, y lo cierto es que olía un poco mal...

-Pero, mujer, si no te voy a hacer ná. ¿Me das una euro?

-¿Un euro? (yo acojonaíta, que le voy a hacer, si soy cobardica por naturaleza...).

-Sí, sí, dame un euro, que no he comido en tó el día y no me llega para un bocata.. Mira, mira (y me enseña las monedillas que lleva en la mano...).

-Eh? Bu-bu-bueno.. mira si, toma un euro (y se lo dí, rezando para que no se llevara la cartera enterita, que fue lo hizo el último que me pidió dinero, allá por el 2001...qué coñazo fue renovarme todos los carnets).

-Ah, mañana quedamos aquí a la misma hora y te lo devuelvo!

Lo que faltaba, pensé, tener que estrechar lazos de buena convivencia con el extorsionador de mala monta este: - No, no, que no hace falta. Hala, pa tí pa siempre. (Adiós, euro, adiós.. vive una buena vida con tu nuevo dueño...).

-Que sí, que si te lo devuelvo! (¿pero de verdad tendrá esperanzas de que le crea? a qué no es un yonqui, y en realidad es uno que está jugando al rol o algo así? donde está la cámara oculta?)

-Que no, de verdad, no es necesario! Hala, adiós (y me fuí rápidamente a mi casa, cual niñita tonta espantada..).

Nota mental (fatalista): está visto que cumplir 30 años no me ha servido de nada, porque sigo teniendo menos carácter que un calabacín... que penita doy, oigan...

**************

Al día siguiente, estuve atenta por si le volvía a ver, pero no fue así. Pasó el tiempo, y olvidé totalmente el asunto.

Sin embargo, un día cualquiera, me volví a bajar en el andén de la estación de mi pueblo. Iba caminando tranquilamente para salir de la estación cuando comencé a escuchar unos gritos a mi espalda:

-Eh!! La rubia!! Para!!

Me giré, y me asusté: no había duda: era el yonki(?) pedigüeño. Mierda, pensé, como el otro día le dí un euro sin rechistar, ahora me lo volverá a pedir...

Me puse a andar más deprisa. Pero él también aceleró la marcha.

- Rubia!!! - insistió.

Joer, pues no me está persiguiendo el tío pelma. Pues me paro y le digo que no, que me deje en paz, oye, que yo no tatuada la palabra "banco" en la frente, que yo sepa, claro...

Y me detengo. Él me alcanza y me dice:

-Oye, lo del euro del otro día....

Antes de que continue, le corto, y me pongo MUY borde:

-Mira, que no, que lo siento, que no llevo suelto y....

-Tu euro.

Ein? Perdón? Yo flipaba. El chico me coge la mano y me deja la moneda en la palma.

-Toma, el euro. Miraba todos los días, pero no te veía nunca.

- Ah? ehhhh... gracias...? Gracias.

Vamos, que me quedé muda. Volviendo a casa, aprieto con fuerza la moneda con mi mano. Debería darle de nuevo las gracias al yonqui. No por haberme devuelto el euro, sino por haberme devuelto (al menos por unos días) algo mejor: la confianza en las demás personas. 

Nota mental negativa de la historia: Soy una malpensada de mierda.

Nota mental positiva de la historia: Como me alegro de ser una malpensada de mierda y que me hayan dado esta lección.

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