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Agosto del 2008

Noche toledana en Zaragoza

Por Elena - 18 de Agosto, 2008, 14:02, Categoría: Buen humor

Este fin de semana hemos estado en Zaragoza. En principio íbamos a ver la Expo, pero al final hemos estado en todos lados menos ahí. Cuando nos dijeron que iba a pagar 35 euros por hacer mucho rato cola para entrar en los mejores pabellones, Calamaro y yo nos deshinchamos como un globo y prescindimos de visitar la Expo.

Como Plan B, el viernes estuvimos en el Monasterio de Piedra (precioso), y también hemos ido de tapeo por la ciudad... Qué bien se come en Zaragoza!!! El mismo viernes también salimos de fiesta, alternando con los mañicos noctámbulos. La verdad es que nos pasó de todo:  un hippie nos invitó a chupitos de whisky, un chico nos regaló un sombrero de cowboy, una chica se me declaró y me regaló un corazón fluorescente (¿??) y me pintarrajó algo semejante a un número de móvil con boli en el brazo, una pandilla de nengs primero por poco nos querían pegar y acabaron dándonos abrazos, otro chico nos estuvo explicando que él si ahorraba era para comprarse un coche, no para sacarse el carné de conducir (si, señor!! eso es inteligencia!!), bailamos como descosidos y bebimos todavía más.

Cuando nos despertamos, ninguno de los dos recordábamos como habíamos llegado de vuelta a casa de nuestros amigos. Creo que ya era de día. Aun hoy, por más que pienso, no consigo recordarlo. Lo que me recuerda porque cada vez salgo menos. Porque vaya, lo que hace años me parecía la noche más normal del mundo, ahora se me antoja una experiencia religiosa al más puro estilo Enrique Inglesias. Me voy a atiborrar de rabitos de pasas, a ver si recupero algún recuerdo que me ha robado la amnesia borracheril...

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Hacerse mayor

Por Elena - 8 de Agosto, 2008, 9:00, Categoría: Hoy

¿Y no te pasa nunca que un día te miras al espejo y te percatas, acojonado, que te pareces muchísimo a tu madre/padre, incluso en todas esas cosas que criticabas, y de repente, te das cuenta, que sin saber cómo ni porqué, tienes las mismas reacciones que ellos?

Cada vez me veo más fiel reflejo de mi madre, y eso me sorprende y me inquieta. Me doy cuenta que tengo el mismo sarcasmo duro procedente de la sinceridad que ella. La misma tendencia a la tristeza. La misma tendencia a la timidez, a no querer destacar. Que todas las manías que había criticado de ella antes, son las mismas que las mías ahora: pensar demasiado en negativo, excesivamente prudente, miedosa, rozando la intolerancia en ciertos sentidos.

Sé que los últimos acontecimientos de estos últimos meses me han hecho una mella más profunda de lo que pueda parecer a simple vista, y es lo que han provocado que me haya convertido en el ser nervioso que soy ahora. En estos últimos dos años he pasado por cuatro trabajos distintos y he estado en el paro. Y ahora, me doy cuenta que con todo esto de escuchar hablar de tanta crisis económica a mi alrededor, se me ponen los pelos de punta. El 30 de enero se me acaba el contrato, en teoría me han de hacer indefinida. ¿Y si no me recuevan? ¿Otra vez en la puta calle? Odio la inestabilidad laboral, la odio. Es lo que me crea más inseguridad del mundo. Y a lo que iba: me podría tomar las cosas de otra manera, por supuesto. Pero lo curioso del asunto es que he reaccionado como insconcientemente he mamado durante los años de mi infancia, siguiendo el modelo de mi madre: con excesivo miedo, con excesiva prudencia, con excesiva seriedad.

Por ejemplo, con Calamaro habiamos pensado, en nuestras dos semanas de vacaciones, irnos por ahí, darnos un buen viaje, vivir la vida. Pero me da tanto pánico que quizás me pueda quedar en el paro en enero, que pienso: como nos vamos a gastar 3.000 euros en un viaje? Y luego? Y si lo necesitamos luego? Y reculo y convenzo a Calamaro de que no, que mejor que no. Pero lo que me ralla es que por pitos o flautas, mi exceso de prudencia nunca me permita hacer lo que me apetece hacer realmente. Y lo que más rabia me da es que yo antes no era así, era más alegre, más alocada, más valiente (o inconsciente, aceptamos barco). Me echo de menos, coño. ¿Donde estoy?

Por supuesto, quiero dejar claro que no es cierto que mi madre sólo tenga cosas malas, es más, de hecho, es un abanico de virtudes. Es inteligente, muy culta, sencilla, sensata, sin tonterías en la cabeza, clara y precisa. Odia la idea de ser una molestia, y nunca ha perdido las ganas de aprender. Ha sido muy buena madre, muy paciente, y ahora es una excelente oyente de mis no quejidos. De adulta, le he descubierto un encanto especial, muy divertido, que desgraciadamente no le supe ver de más joven.

Quisiera ser poder selectiva, quedarme con lo que me gusta y con lo que no. Quiero ser alegre, valiente, sensata, sin hacer el memo, disfrutar realmente de la vida. ¿Es posible? ¿Llegaré a ser algún día la persona que me gustaría ser? La experiencia me dice que cualquier cosa puede suceder en cualquier momento, pero los meses pasan con furia endiablada, y a veces no sucede lo que debería suceder... 

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