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Atención! Y la estrella invitada es....
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Anecdotario
Hace un par o tres de semanas, cuando bajaba del tren en el andén de la estación de mi pueblo, se me acercó un chico. Yo no digo que fuera yonki, pero tenía tal aspecto, cara y olor a yonki, que tiraba de espaldas.
Nota mental (absurda): me acaba de venir a la cabeza el chiste ese tan estúpido de: si tiene cara de gato, orejas de gato, barriga de gato, bigotes de gato y cola de gato y no es un gato, ¿que es? ¡Una gata!!! Tras los merecidos abucheos, continuemos, pues.
Yo le ví acercarse, y le quería esquivar, pero no hubía manera posible, ya que el andén es muy estrechito; por un lado está vallado y en el otro está la vía del tren, por lo que el encuentro era inevitable. Miré instintivamente a mi alrededor en busca de ayuda, como mínimo visual, pero ya todo el mundo se había introducido en las escaleras subterraneas para salir de la estación. Yo me había quedado la última del grupo, rezagada. Y el chico venía directo hacía mí, no cabía duda.
-Oye, chica, oye.
Nota mental (derrotista): Qué mala suerte tengo, con lo asocial que estoy últimamente y el único que se me acerca a hablar es uno que posiblemente me quiere robar.. acabáramos...
Yo, acorbadada, contesté:
-Qué? (original, ¿eh? si es que me salgo...)
El chico se dio cuenta que yo estaba muertita del espanto, y se echó a reir (claro ejemplo de como el dominio de la situación aporta buen humor... cachis..). Al pobre no le quedaban demasiados dientes, y lo cierto es que olía un poco mal...
-Pero, mujer, si no te voy a hacer ná. ¿Me das una euro?
-¿Un euro? (yo acojonaíta, que le voy a hacer, si soy cobardica por naturaleza...).
-Sí, sí, dame un euro, que no he comido en tó el día y no me llega para un bocata.. Mira, mira (y me enseña las monedillas que lleva en la mano...).
-Eh? Bu-bu-bueno.. mira si, toma un euro (y se lo dí, rezando para que no se llevara la cartera enterita, que fue lo hizo el último que me pidió dinero, allá por el 2001...qué coñazo fue renovarme todos los carnets).
-Ah, mañana quedamos aquí a la misma hora y te lo devuelvo!
Lo que faltaba, pensé, tener que estrechar lazos de buena convivencia con el extorsionador de mala monta este: - No, no, que no hace falta. Hala, pa tí pa siempre. (Adiós, euro, adiós.. vive una buena vida con tu nuevo dueño...).
-Que sí, que si te lo devuelvo! (¿pero de verdad tendrá esperanzas de que le crea? a qué no es un yonqui, y en realidad es uno que está jugando al rol o algo así? donde está la cámara oculta?)
-Que no, de verdad, no es necesario! Hala, adiós (y me fuí rápidamente a mi casa, cual niñita tonta espantada..).
Nota mental (fatalista): está visto que cumplir 30 años no me ha servido de nada, porque sigo teniendo menos carácter que un calabacín... que penita doy, oigan...
**************
Al día siguiente, estuve atenta por si le volvía a ver, pero no fue así. Pasó el tiempo, y olvidé totalmente el asunto.
Sin embargo, un día cualquiera, me volví a bajar en el andén de la estación de mi pueblo. Iba caminando tranquilamente para salir de la estación cuando comencé a escuchar unos gritos a mi espalda:
-Eh!! La rubia!! Para!!
Me giré, y me asusté: no había duda: era el yonki(?) pedigüeño. Mierda, pensé, como el otro día le dí un euro sin rechistar, ahora me lo volverá a pedir...
Me puse a andar más deprisa. Pero él también aceleró la marcha.
- Rubia!!! - insistió.
Joer, pues no me está persiguiendo el tío pelma. Pues me paro y le digo que no, que me deje en paz, oye, que yo no tatuada la palabra "banco" en la frente, que yo sepa, claro...
Y me detengo. Él me alcanza y me dice:
-Oye, lo del euro del otro día....
Antes de que continue, le corto, y me pongo MUY borde:
-Mira, que no, que lo siento, que no llevo suelto y....
-Tu euro.
Ein? Perdón? Yo flipaba. El chico me coge la mano y me deja la moneda en la palma.
-Toma, el euro. Miraba todos los días, pero no te veía nunca.
- Ah? ehhhh... gracias...? Gracias.
Vamos, que me quedé muda. Volviendo a casa, aprieto con fuerza la moneda con mi mano. Debería darle de nuevo las gracias al yonqui. No por haberme devuelto el euro, sino por haberme devuelto (al menos por unos días) algo mejor: la confianza en las demás personas.
Nota mental negativa de la historia: Soy una malpensada de mierda.
Nota mental positiva de la historia: Como me alegro de ser una malpensada de mierda y que me hayan dado esta lección.
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Ya sabeis que soy muy nostálgica y que recuerdo muchas cosas que me han pasado en el pasado...
Hace unos dos años, después de dejarlo con el Hombre Réptil, me hice muy amiga de un amigo. Es decir, y me explico mejor: ya eramos amigos, pero tras mi ruptura sentimental, estrechamos lazos. Era (supongo que sigue siendo) guionista de televisión, era un tío muy rápido de mente y muy ingenioso. Nos pasabamos el día escribiéndonos mails, muchas veces de una sola línea, diciéndonos tonterías. No podíamos parar.
-Buenos días, hombre atareado. -Buenos días, bella dama. -Sigues hoy con tanto trabajo? -Tengo una reunión.. no con tanto como ayer... -Ah, pues si tienes una reunión, te dejo. -Joer con doña velocidades!! no ahora! después, fitipaldi! Tú no me cuentas nada? -Tan sólo cuento los segundos que pasan entre mail y mail tuyo, ay... -Pues si que sabes tu divertirte tú con poca cosa.. ya se han ido tus padres? Puedo montar una fiesta en tu casa ya, o no? -Sí, ya se han ido... vuelvo a ser huerfanita.. -Huerfanita, dice, jajaja -Huerfanita sola en la inmensidad del silencio de su piso, con la única compañia de su gata... -Pobrecilla... cualquier desalmado puede irrumpir en su solitud... -Ya ves.. mi mejor sueño erótico es aquel en el que, en mi soledad, aparece Jason con su sierra electrica.. mmhhh...sierra eléctrica... -Dios, Elena, eres un híbrido pornocutre de Corin Tellado y Charles Manson.... Es muy grande tu casa? -Pues no sé.. 100 metros? -100 metros!! Tienes una mansión para tí sola! -Me la merezco, jajaja -Demasiado grande para tí.. demasiado frio... -Sí. -Pues sube la calefacción, rácana!! -Halaaaa, lo que me dice, el tío pijo! -Un día de estos iré a tu casa y llevaré el glamour. -En forma de qué? -En forma de mí, jajaja -Que desilusión, yo pensé que dirías en forma de Vega Sicilia o similar... en fin.. habrá que conformarse...
Era mi partener (o como coño se escriba) perfecto.. De verdad. Siempre tenía la respuesta que me motivaba a seguir, a no cortar la conversación. Listo como una ardilla.. Durante unas semanas, tuve como una especie de enganche emocional con él. Tenía que estar continuamente en contacto, saber que hacía. Me sentía tremendamente vinculada a él.
Sucedío que un día, fuimos al cine. A la vuelta, me llevo a mi casa. Y de repente, me besó, inesperadamente. Aunque sólo le veía como un amigo, yo sabía, en el fondo de mí, que podía pasar en cualquier momento, pero no tenía prisa... Y.. pasó lo que nunca me había pasado: me quedé igual. Quiero decir, que me besaba y yo no sentía nada, es como.. no encuentro la metáfora. Nunca un beso me había despertado tan pocas sensaciones. Me sorprendí de mi misma, porque soy bastante pasional, y si, me gustan los besos, y si, me gustan que me besen. Y mucho.
Pero no sentí nada de nada.
Y entonces supe la razón.
Una razón muy triste, pero era la verdad, al fin y al cabo.
Es que era muy feo, pobrecillo mio (habló la sex-symbol, eso sí).
Y me sentí mala, muy mala, despreciar su beso, hecho con toda su ilusión, por algo tan miserable como que no me atraía fisicamente, pero... es que no me ponía nada. Era como besar a Fidel Castro, o a Falete, o a la niña de Rajoy, o yo que sé. Que no, en definitiva.
Vamos, que lo recuerdo como uno de las mayores marrones de mi vida, ahí él, emocionadísimo y empalmadísimo, en plan tienda de campaña triple-familiar, y yo diciéndole: lo siento, pero no.. Y él.. ¿porque? y como le dices a una persona: que no, tío, que me pones menos que el erizo de seguros génesis, sin destrozarle el ego? Mira, le dije, es que acabo de salir de una relación, no me siento capaz de estar con nadie, blablabla. Y él, que era muy listo y poco ingenuo, no me creyó. Obviously. Evidentemente.
Lo peor del asunto es que perdí una amistad, a una persona que yo realmente apreciaba. Él consideró que yo había jugado con sus sentimientos, y sin habermelo consultado, se declaró en estado (de enamoramiento), y consideró que para no pasarlo mal, debía alejarse de mí. Supongo que inconscientemente le dí ilusiones, yo necesitaba atención y de forma errónea me agarré a él, como quien se agarra a un clavo ardiendo. Actualmente, no sé nada de su vida.
Hoy he estado revisando los mails de hace dos años, y hay algunas conversaciones buenisimas.. ¿Y en el cine? Nunca he disfrutado tanto yendo al cine como con él.. Me comentaba con pasión cinéfila todas las secuencias y todos los planos... Como me tomaba el pelo... Como nadie.... Ays.
Pero todo pasa.
Qué pena, ¿no?
Actualización: Aprendiendo, muy generosamente, ha aportado un enlace a una noticia de prensa, que, vamos, ni escrito a próposito.. me viene al pelo!!
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Los universitarios acaban de terminar la diplomatura, y tras tres años de sentarse los unos al lado de los otros, y a falta de viaje de fin de curso, deciden celebrar al menos una cena, ¿no? Lo normal. Esa típica cena en la que se acaba hablando con alguien que se ha sentado día tras día durante meses dos mesas más para allá, pero con quien jamás has entablado una conversación, y en el último momento descubres que es un tío agradable. Si, ese tipo de cenas.
De hecho, a ella ya le había sucedido. En la cena del año pasado, se había pasado la noche entera hablando con un compañero de clase con el que nunca había cruzado ni palabra, y acabaron mirándose el uno al otro medio sonrojados y con sonrisilla boba, pero no sucedió nada más. No se volvieron a ver hasta después del verano, otra vez con el inicio de las clases, y tras el reencuentro después del verano, él supo que ella había vuelto con su novio… y aunque habían congeniado aquella noche, volvieron a la rutina de no hablarse.
Y paso el tiempo, e, inexorablemente, como todo, el curso llegó a su fin; es más, era fin de carrera... Otra cena, ahora con más motivo que nunca. Ella había aprobado todas las asignaturas en ese mes de junio, por lo que probablemente no pisaría de nuevo la facultad. Representaba el fin de una etapa, de un ciclo vital, aunque quizás en ese momento ni ella, ni posiblemente nadie, era totalmente consciente.
Casualidades de la vida, en la cena, celebrada en la típica tasca horrorosa con olor a fritanga, él y ella se sentaron juntos. Ella, como en todos los meses de junio, lo ha dejado con su novio, esta vez definitivamente (de momento…). Él tampoco tiene pareja, o al menos, así lo declara. Se miran con el rabillo del ojo. Y, espontáneamente, renace la sonrisilla boba y el brillo pícaro en la mirada entre ambos.
Cantan juntos canciones de Sabina y se cuentan cotilleos… Me lo quiero ligar, piensa ella, de repente, como quien hace por sorpresa un gran descubrimiento, con todo el desparpajo y la caradura de quienes tienen 21 años. No es guapa, pero cuando quiere puede llegar a ser bastante simpática y hasta graciosa, que al fin y al cabo, son las armas de seducción naturales de quienes no son demasiado agraciados…. Así que disimuladamente, se pega a él, coquetea, ríe y sonríe, le hace observaciones ingeniosas, o al menos lo procura.
La cena ha acabado, y el grupo de estudiantes (o exestudiantes) se van de copas, o de cachis, o de lo que caiga. El Barrio Húmedo está abarrotado de gente, no cabe ni un alma en ningún bar. Entran y salen de los garitos, piden una copa, y otra, ¿porque no?. Total, la noche es joven, y ellos también.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la chica para hacerle ver a él que es estupenda y que lo mejor que le podría pasar en su vida es enrollarse con una chica como ella, no parece que el chico se dé por aludido. Ya sea por timidez o puro desinterés, él no se muestra todo lo receptivo que ella quisiera, y ella se desilusiona… Están todos en La Sal, garito-sótano, donde todo el mundo habla con todo el mundo, está hasta los topes, hace muchísimo calor y no hay quien se mueva, pero por alguna razón desconocida e incomprensible, a ella le encanta ese bar… Allí, viendo y de nuevo comprobando la pasividad de su noligue, se autodeclara vencida y derrotada, y decide, aunque le pesa, abandonar su objetivo. Opta, por tanto, por disfrutar de ese pub que tanto le gusta, y se empieza a pasear (con dificultad, eso si) entre la multitud que abarrota el lugar… Está ligeramente tocada por el alcohol, y a pesar del gentío, disfruta de la música y del ambiente.
De repente, se le planta delante un chico, desconocido, en medio de la pista, y no la deja pasar. Le dice una tontería, y ella contesta otra. Se ríen. Vuelven a decirse una par de bobadas, y se vuelven a reír. Al cabo de un rato, y sin saber cómo ha sucedido, ella nota el húmedo contacto de su lengua dentro de su boca. Maquinalmente, se deja llevar, no lo piensa demasiado… Pero de repente, vuelve a la realidad, como quien se despierta de un sueño, y se acuerda de él, del chico que le gustaba, y le invade la angustia al pensar que puede estar viéndola besándose con otro. Además, ¡que ella no quería besarse con este, que se quería besar con el otro, hombre!! Se despega del "besador" con un ligero empujón, y medio disimulando, se acerca hacia donde está él.
Él está apoyando su espalda contra la barra del bar, mientras se está bebiendo un cubata, hablando con una chica, otra compañera de clase. Ella se acerca como quien no quiere la cosa.. Que no lo haya visto, que no me haya visto!, piensa, nerviosa…
- Hola.. ¿qué? ¿Como vamos?
Él la mira, y se medio se ríe.
- Pues no tan bien como a ti.. ¿Y ese quien es?
Ella quiere morirse al oír sus palabras…
- Pues, nadie, si no le conozco.. ha sido una tontería…
- Te vas besando con cualquiera, ¿o qué?
Imbecil, ¿eres tonto de remate o qué? pensó ella. Y de repente decide que total, que de perdidos al río. Ya le da igual.
- Es que como quien me gustaría que me hiciese caso pasa de mí, así que me he de consolar con el primero que pasa…
- Mira, Elena, si hay algún chico que te gusta y no te hace caso habría que darle una bofetada.
Y… de repente, mi inconsciente fue más rápido que yo. Me quede tan perpleja ante sus palabras, que reaccioné de manera total y completamente instintiva. Sin decir nada, mirándolo fijamente, levanté la mano derecha a la altura de su cara, y con un hábil, rápido y eficaz movimiento de muñeca, estampé con fuerza la palma de mi mano en su mejilla. Él, tras esto, se queda mirándome, alucinado, con los ojos completamente abiertos, y también sin hablar, me coge con fuerza de la nuca, me arrastra hacia él y me da el mejor besazo que me ha dado nunca nadie (en un bar). Cierro los ojos y me siento teletransportada a otro lugar, casi no me puedo creer la suerte que tengo. Cuando por fin despegamos labios y nos abrazamos, riendo, no puedo dejar de mencionar la cara de incomprensión y de total perplejidad de la compañera de clase con quien estaba hablando él antes de que yo irrumpiera en medio de su conversación…
Ays…
Y así es como me dieron uno de los más memorables besos de mi vida, de mis casi 30 años de existencia.. Que no el mejor, que quede claro, porque los mejores besos de mi vida los estoy recibiendo cada noche desde hace 9 meses (Calamaro forever!!) ... El beso de este post pertenece a ese tipo de besos que, cuando eres abuela, los recuerdas con tus nietas con una sonrisilla traviesa y con un brillo pícaro en los ojos… No porque sean de amor, ni porque sean excesivamente lujuriosos ni pasionales, sino porque van acompañados de otro tipo de intríngulis… Un poco de misterio, o de complicidad, o de cariño, o de química, o de diversión… Ya me entendéis…
"que siete vidas tiene un gato seis vidas ya he quemado, y la última la quiero vivir a tu lado."
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Miro la pantalla con cara de estupefacción. No me lo puedo creer.
-Me ha colgado!! El muy gr!#GRR!!! Me ha colgado!!
Estoy enfadada. MUY enfadada. Estoy muy enfadada con Calamaro. Cierto que es una tontería y que estoy exagerando, pero estoy que chirrío, y mi mal genio siempre vapulea cualquier indicio de raciocinio… No quiero volver a casa. Me dedico durante dos horas a dar vueltas por el centro de Barcelona, contemplando escaparates con las persianas bajadas, a las personas paseando y charlando animadamente, a las palomas asustadizas que colonizan Plaza Cataluña. Pero al final, me aburro y me canso, y decido, al fin, regresar a mi hogar. La necesidad de sentarme y relajarme en el comedor de casa vence al orgullo.
Una vez llego a casa, Calamaro está ya durmiendo, acostado en la cama. Como aun estoy un poco enfadadilla, decido no despertarle. Me descalzo y me dedico durante un rato a mirar la televisión, a leer, a perder el tiempo miserablemente. De repente, siento ganas de ir al baño. Así que voy al cuarto de baño, hago pis y cuando quiero salir... terrible sorpresa. Lo vuelvo a intentar. No puedo ser! El picaporte se ha quedado atascado. ¡No puedo abrir la puerta! ¡Me he quedado encerrada en el cuarto de baño de mi propia casa!
Ahora es cuando un cerebro normal hubiera reaccionado con la siguiente lógica:
a) Estoy encerrad@ en el baño.
b) Hay alguien durmiendo en la habitación de al lado
c) Por tanto, pego un par de gritos y la persona me abre la puerta, y puedo salir. Hasta una rata de laboratorio hubiera llegado a esa deducción…
Pero está visto que mi cerebro es menos evolucionado que el de una rata de laboratorio. ¿Y porque? Pues porque deduzco que salir por la ventanita del baño, llegar a la galería (donde está la lavadora) y así luego salir a la cocina, es la mejor opción.
Para que los señor@s lectores se den todavía aún más cuenta de lo absurdo de la situación, diré que el cuarto de mi casa es diminuto, y no es una exageración. Es uno de los cuartos de baño completos más pequeños que he visto nunca, por no decir el más pequeño. Así que figúrense a una mujer de 68 kilos de peso que no es precisamente la persona más ágil del mundo, con la gracilidad de un hipopótamo africano, encaramándose al mármol del grifo, e intentando salir por la pequeña ventana. Consigo salir cabeza abajo, aterrizando con las palmas de las manos, y no sin antes quitarme el cinturón, porque la hebilla chocaba contra el aluminio de la ventana y me impedía salir.
Tras "aterrizar" en el suelo de la galería, me levanto del suelo, muy digna, me quito el polvo de la ropa, sonrío, y me siento muy orgullosa de mi misma… Jejeje, he podido salir yo sola! Pero, de repente, topo con la dura realidad… y la dura realidad es que la puerta que separa la galería de la cocina… sólo se abre desde la cocina. No hay picaporte en la puerta desde el lado de la galería. Y la puerta está cerrada. Bravo, Elena!! Ser rubia, realmente, es muy duro. Paso de estar encerrada en el cuarto de baño a estar encerrada en la galería (que no deja de ser una especie de balcón que da al patio de luces). Parece ser que la situación no ha mejorado... y además, al menos dentro del baño no hacía frío! Buahhhhh!!!
En este momento, un cerebro normal hubiera pensado lo siguiente:
a) Estoy encerrad@ en la galería
b) Hay alguien durmiendo en la habitación de al lado
c) Puesto que ya he hecho el ridículo lo suficiente por hoy, pego un par de gritos, y la persona me abre la puerta, y puedo salir.
Pues no. No puedo hacer las cosas como las personas normales: tengo que complicármelas.
Así que trepo por la pared, apoyando los pies en la barandilla de la galería, para coger horizontalidad y poder introducirme de nuevo por la ventanita. Meto la cabeza, el cuerpo, y no se qué hago, que pierdo el control de los movimientos de mi cuerpo, y literalmente, me hostío contra el suelo. Dolorida, me incorporo, pero no me rindo (recordemos, mi cerebro no es normal): busco la lima de uñas e intento, con la habilidad de un neurocirujano con Parkinson, desenroscar los tornillos del picaporte a modo de destornillador. Como no puedo, lo pruebo de nuevo con las pinzas de depilar. Con las tijeritas del baño. Venga, que tu puedes!
Pero no puedo, no puedo salir. Cada vez lo compruebo más y más. Y de repente, me rompo, debido a los nervios. Las lágrimas ruedan mejilla abajo debido a la desesperación y nervios Al fin, me he dado cuenta. Lo he de admitir. No puedo salir. Llamo a Calamaro, que es lo que debería haber hecho desde un buen principio si no fuera tan terca.
Y él se despierta enseguida, y corre al baño, y abre la puerta, y me vé llorando sentada en el suelo. Asustado, me abraza... Pero que te pasa, cariño? Me he quedado encerrada en el baño, y he salido por la ventana, y he vuelto a entrar, buahhhh!!!!
Ya una vez tranquila y en la cama, Calamaro se parte de la risa, imaginándome trepando por la ventanita de la galería… Y yo también me río… Si es que….
Al menos, es un modo original de hacer las paces. Eso sí.
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En el blog de Raquel he leído un post que me ha recordado algo que me sucedió a mi...
Hoy por hoy:
Ring, ring (suena el móvil)... En la pantalla de mi móvil parpadea un número de nueve cifras que no me resulta conocido.
- Hola? - Elena? - Si... Quién eres? - Perdona que te llame, es que te tengo en la agenda del móvil y no sé quien eres... - Y tienes mi número de teléfono? Pues no sé.. tú quién eres? - Soy José.. -Conozco a millones de José! (nota: alguna día contaré el vínculo extraño que me une a los llamados Jose...). Concreta más, anda... -Bueno, pues... no sé... vivo en Pinto. -Ah, hace años salí alguna vez por Pinto (nueva nota: algún día contaré la épica noche que pasé en Pinto antes del partido España-Corea del Mundial del 2002...¿ya hace tanto??? Dios!!!). Yo viví en Getafe unos años hace unos años, jeje. Que frase más rara me ha quedado.. Pero ya me entiendes... (qué mal hablo cuando hablo por teléfono, por favor...) Seguro que es de eso... De alguna noche perdida por los bares... -Jaja! Si, ya te entiendo.. Bueno, seguro que es de eso... -Seguro. No te quepa duda! -Bueno, Elena, pues nada. Encantado. Preciosa voz, por cierto. -Encantada igualmente, José. Un saludo.
Y colgué.
Ya lo he contado en más de una ocasión en este blog, que yo hace casi unos cinco años vivía en Madrid, y que de repente me dio un aire y me fui a vivir a Barcelona.
En realidad, seguí un impulso, pero fue un impulso meditado y debido a las circunstancias. Había perdido mi trabajo de documentalista en el banco de imágenes, y por tan sólo dos días no tenía derecho a cobrar la prestación del paro. Tenía que tomar decisiones, y rápido, porque el dinero del finiquito no me iba a durar eternamente, más bien me iba a durar poquito. Entonces fue cuando comencé a plantearme irme a vivir a Barcelona.
Decidí que el destino decidiera por mí: buscaría trabajo en Barcelona y Madrid, y donde encontrara trabajo antes, allí me quedaría. Así que empecé a enviar curriculums compulsivamente.
Me llamaron de varios sitios, y claro está, comencé a hacer entrevistas de trabajo (la tortura psicológica moderna más fina que existe: sé que algún día serán catalogadas como maltrato psíquico…).
La cuestión es que al volver de una entrevista de trabajo, y al subir en el autobús, me dí cuenta que me había dejado una carpeta, una carpeta morada, en el metro, con todos mis curriculums, copias de contratos, justificantes de beca, etc.. Si hubiera tenido una espada, me hubiera hecho el harakiri en ese mismo momento. Volví al metro y busqué la carpeta desesperadamente. Pero no la encontré.
Entonces tuve una idea genial: poner un anuncio en el 20 minutos: "Perdida carpeta morada con documentos en una vagón de la línea 9 de metro de Madrid. Si la localizan, llamen al 62756XXXX. Elena"
Y en la misma mañana que salió publicado el anuncio comenzaron a llegarme SMS al móvil.. la cuestión es que ninguno me decía nada sobre mi carpeta.. era SMS.. llamémosles... "solidarios", del tipo:
"Jo, vaya putada, espero que encuentres la carpeta pronto. A mi también me ha pasado y te entiendo. Que tengas suerte", y cosas por el estilo. Yo lo cierto es que lo flipaba con los mensajes, porque jamás se me ocurrido enviar un SMS de ánimo a una persona que ha perdido una carpeta… Tampoco es que recibiera millones de SMS, pero si de unas 6/7 personas diferentes.
Contesté a todos los SMS.. Educada que es una, supongo. Nadie contestó a mis SMS de agradecimiento. Excepto uno. Y, de esta manera, iniciamos una conversación por SMS. Nos presentamos, hablamos, reímos, intimamos.. exclusivamente por mensajes de móvil. Estuvimos días enteros enviandonos mensajes. Él se llamaba José, y era cocinero. Lo recuerdo bien. Yo le conté mis planes, mis ideas, mi indecisión de ese momento, que quizás me iba a vivir a Barcelona. Él me contó sus ilusiones, su trabajo, su vida. Hablamos. Pero sin escuchar en ningún momento la voz del otro.
Llegó el momento en el que supe que me iba a vivir a Barcelona. Me llamaron de la empresa y me dijeron que me tenía que incorporar en dos días. Llamé a muchas personas para comunicarles la noticia. Y a él, a José, también le envié un SMS.
Bip. Bip. "Elena, antes de que te vayas, nos tenemos que ver."
Me quedé parada. No se me había pasado por la cabeza que nos viéramos. Me gustaba hablar con una pantalla. Me podía sincerar completamente. No tenía que enfrentarme ni a una cara, ni a una voz, ni a un estado de ánimo, ni a un gesto. No tenía que impresionar a nadie. Era totalmente indoloro, aséptico.
Bip. Bip. "No creo que sea una buena idea".
Bip. Bip. "No ves lo que ha pasado? Esto es el destino, Elena. Eres mi destino, lo sé. Conocernos así ha de querer decir algo. Tenemos que vernos."
Bip. Bip. "No."
Bip. Bip. "Pero porque no? No lo entiendes, Elena. Yo estoy sólo y perdido. Tú también. No te vayas. O al menos, no sin antes vernos".
Bip. Bip. "Yo ya he tomado una decisión, y me ha costado hacerlo, lo sabes. No puedo hablar contigo, ni verte. Ya voy a dejar muchas cosas atrás. No quiero dejar otra más".
Bip. Bip. "Te voy a llamar. Cógeme el teléfono. Al menos, quiero escuchar tu voz."
Y su nombre apareció en la pantalla del móvil. Pero no quise responder a la llamada... Me llamó durante días, semanas, me envío más mensajes. "Quiero escuchar tu voz." Pero, cruelmente, hice caso omiso de sus mensajes y de sus llamadas. No le contesté ni una sola vez. Pasado el tiempo, siempre me pregunté porque fuí tan déspota. Seguramente, por comodidad, por no dar explicaciones, típico de mí. Tampoco me gustan las persecuciones desesperadas. Olvídame, chaval. Ni siquiera me conoces. Yo no soy tu destino, lo he decidido. No quiero serlo. El destino es cosa de dos, ¿no crees? E hice mi vida. Él se cansó de lanzar piedras al espacio, naturalmente, ¿quién no se cansa de hablar con una pared? Y ambos fuimos reducidos a anécdota extraña para ser recordada.
Ring, ring (suena el móvil)... En la pantalla parpadea de nuevo el número de nueve cifras, con el que he hablado hace un rato.
-Si? -Elena? (tono de voz emocionadísimo). -Si? (que me querrá este decir ahora?) -Ya sé quien eres. Eres.. eres la chica que perdió la carpeta. -Qué? -Si, si, perdiste una carpeta, y yo te envié un mensaje, y estuvimos mensajeandonos durante bastantes días.. ¿Te acuerdas? -Ah.. Si, si, claro.. Oh. (No sabía qué decir..). ¿Y qué tal estás? -Bien, bien. Me casé hace un año, y mi mujer está embarazada. -Ah, me alegro mucho!! Jeje... ¿Ves como yo...? (y me callo). -Ves como yo qué? -(Tímidamente). ¿Ves como yo no era tu destino? -(Se ríe).. Es verdad, no lo eras. Pero me alegro de hablar contigo.. Me alegro muchisimo. Eras...fuiste.. como.. una asignatura pendiente.. (De pronto, le cambia el tono de la voz.). Bueno, tampoco te quiero molestar. Un placer hablar contigo, Elena. -Un beso, José.
Y al cabo de un minuto...
Bip. Bip.
"Pero, por fin, escuché tu voz".
José, cocinero (o ex-cocinero, no lo sé), de Pinto, a punto de ser padre, nunca sabrá que ese día, tras leer su mensaje, una lágrima rodó por mi mejilla.
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Cada año compramos entre la Mujer Irónica, la Chica Rubia, la Chica de las Pecas y yo dos décimos de lotería entre todas. Y todos los años me recuerdan la historia de la Mujer Ciega.
Todo comenzó en un tren de largo recorrido, concretamente en un Estrella. Yo volvía a Barcelona después de pasar unos días en León. La verdad es que no recuerdo exactamente qué fechas eran, creo que posiblemente era tras el puente de la Purísima. La cuestión es que no había disponibilidad para viajar en litera (como suelo hacer), y tuve que viajar sentada en un compartimiento de seis personas.
Lo que parecía que iba a ser un horrible y larguísimo trasyecto resultó ser al final un entretenido y ameno viaje. Los compañeros de compartimiento se descubrieron como personas agradables y con ganas de conversar, así que finalmente estuvimos seis desconocidos contándonos todo tipo de anécdotas y exponiendo mil puntos de vistas distintos sobre todos los temas que surgían.
Entre mis compañeros de compartimiento había una mujer ciega, no totalmente, pero por lo que contó, tan sólo veía sombras, figuras, contornos. Vestía con estética bohemia, y nos relató que conocía toda Europa, y que vivía y viajaba sola. Yo la escuchaba fascinada, ya que este tipo de personas, las que tienen impedimentos o minusvalías y eso no les impide actuar como les place, me despiertan una fascinación absoluta…
Tras haber estado hablando y riendo toda la noche, ya casi llegando a Barcelona, la mujer ciega se calló, nos miró (bueno, jeje, ya me entendéis), y nos dijo:
- Como me habéis caído tan bien, os voy a decir qué número saldrá este año en el gordo de la lotería.
Todos nos quedamos pasmados.
- Va a ser el 23578 (este es inventado, no recuerdo qué número era), y lo podéis comprar en una administración de lotería que hay en la calle Nomeacuerdo, nº 7.
Mis compañeros de viaje apuntamos rápidamente los datos, mirándonos entre nosotros con cierta incredulidad, pero no por ello sin dejar de apuntar el número….
Días después, quedé para cenar con mis amigas, las citadas anteriormente Mujer Irónica, la Chica Rubia y la Chica de las Pecas. Y ya al final, cuando tomábamos el café, me acordé de la anécdota del tren. Cuando se la acabé de contar, me miraron las tres a la vez con los ojos como platos. Yo de repente me sentí incómoda, observada.
- Pero qué pasa?
- Pero como qué pasa?? Tía!! Esto lo tendrías que haber explicado antes!!
- Ah! ¿Pero os lo creéis? (Fuerte es que haga yo esta pregunta, que soy la aficionada a las cartas del Tarot…)
- Y tu no??
- Pues.. (La realidad es que no le había dado la menor importancia..)
- Bueno, hay que comprar el número como sea. ¡Imagina que toca!
La cuestión es que al sábado siguiente me llaman a las 8!!!!!! de la mañana.
- Oye, que vamos a comprar el número. Vienes?
- (Flipando, media dormida)… Estooo.. no. Compradme dos números, uno para mi y otro que le regalaré a mi madre. (Y seguí durmiendo).
La cuestión es que compraron números para ellas y para sus familias. Pero ahí no está lo gordo del asunto. La cuestión es que lo comentaron con compañeros de trabajo, con amigos, con conocidos. Todo el mundo fue a comprar el número, ¡todo el mundo! Amigos de amigos, vecinos, el mecánico del barrio… El número de lotería que había vaticinado una mujer ciega se extendió como se extiende una leyenda urbana, igual. Lo compró hasta la peluquera de la Mujer Irónica, ahí queda eso. Yo flipaba, ya que no le había dado la más mínima credibilidad, y en cambio, la gente de mi alrededor estaba absolutamente revolucionada. Cuando se agotó el número de lotería (porque por supuesto se agotó), hubo quien buscó en qué administración se vendía el número anterior y posterior, y los compró también.
Y llegó el día 22.
Y el bombo rodó, el niño cantó, y el número… no tocó.
Ring, ring.
- Elena, no ha salido el número.
- Pues no, vaya.
- Vaya.
Ring, ring.
- Mi peluquera ha llamado lamentándose.
- Chica, el azar es el azar.
- Pues sí…
Reconozco que cuando colgué el teléfono, me reí. Qué fuerte la que había montado!! Lo quiero hacer intencionadamente y seguro que no me sale…
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Hola, lectores: Medio repito post porque me presento al concurso de Atrapalo "1 año en un post", y bueno, mirad en la página de Atrapalo por si quereis participar... Animaos!! Y echadme un votillo para mí, anda...
Había una vez (bueno, en enero, más o menos) una niñita que, aunque sonreía mucho, dentro de sí estaba un poco triste.
La pobre niñita se sentía sola, tan sólo acunada por los maullidos de su gata. Un hada madrina hippy y despistada le acompañaba y le preparaba buenos caldos de pollo caseros y calentitos, y eso le hacía sentir mucho mejor. Pero aun así, no veía claro su futuro. No tenía trabajo. En el amor tampoco tenía suerte. Vivía acogida en un palacio, pero eso a la niñita, más que reconfortarla, le hacia notar aun más lo desamparada que estaba. La niñita se lamentaba, y no sabía hacia adonde encaminar sus pasos. La situación era extraña. Debía tomar decisiones.
Pasaron los meses, y en marzo, la niña, en la víspera de su cumpleaños, escribió una carta sin destinatario, poniendo toda su energía y esperanza… ¿Qué necesito?, se preguntó. Un trabajo. Y un amor. Y una casa. ¿Y donde se compra todo esto????, se volvió a preguntar. En el Caprabo va a ser que no…
Poco después, una noche, una brujilla de bucles pelirrojos la comentó:
- Me parece que te han echado mal de ojo…
- Si, ya notaba dolor de orzuelo, ya… ¿Y qué puedo hacer?
La brujilla pelirroja buscó por Internet un sortilegio quitamaldeojos, y con las luces apagadas del salón, tan sólo iluminadas por velas, y mientras ambas se morían de risa por lo surrealista de la situación, pronunció las palabras mágicas…
- Señor de los mundos visibles e invisibles, sé mi médico y cancela mi aflicción.…
Y aunque la niñita no es muy creyente en este tipo de cosas… lo cierto es que su suerte cambió.
En mayo, una noche, de repente, un príncipe de pelo rizado apareció en su casa, buscando un hotel, y ya nunca más se fue de su lado.
En junio, encontró un trabajo que le gusta.
Y a finales de noviembre, junto con su príncipe con pelo a 11811, descubrió un piso viejecillo pero con encanto… Pasaran el mes de diciembre decorándolo… No hay nada que le haga más ilusión a la niñita que acabar el año poniendo el nombre de ambos en el buzón…
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Había una vez (bueno, hace un año más o menos) una niñita que, aunque sonreía mucho, dentro de sí estaba un poco triste.
La pobre niñita se sentía sola, acunada de vez en cuando con los maullidos de su gata. Un hada madrina hippy y despistada le acompañaba y le preparaba buenos caldos de pollo caseros y calentitos, y eso le hacía sentir mucho mejor. Pero aun así, no veía claro su futuro. No tenía trabajo. En el amor tampoco tenía suerte. Vivía acogida en un palacio, pero eso a la niñita, más que reconfortarla, le hacia notar aun más lo desamparada que estaba. La niñita se lamentaba, y no sabía hacia adonde encaminar sus pasos. La situación era extraña. Debía tomar decisiones.
Un día, la niñita escribió una carta... ¿Qué necesito?, se preguntó. Un trabajo. Y un amor. Y una casa. ¿Y donde se compra todo esto???? En el Caprabo va a ser que no…
Una noche, una brujilla de bucles pelirrojos la comentó:
- Quizás te han echado mal de ojo…
- No jodas.. ¿de verdad lo crees?
- Vamos a echar aceite a un plato lleno de agua, lo pasaremos por encima de tu cabeza, y si se fragmenta en muchas gotas diferentes es que tienes mal de ojos.
Así lo hicieron, y descubrieron que el aceite flotante se había fragmentado en decenas de diminutas gotas.
- Oh, Dios mio! Tienes un mal de ojo como un caballo de grande!
- Si, ya me notaba dolor de orzuelo, ya… ¿Y ahora qué hago?
- Espera…¡Internet nos dará la solución!
- Ein?
La brujilla pelirroja buscó un sortilegio quitamaldeojos, y con las luces apagadas del salón, tan sólo iluminadas por velas, y mientras ambas se morían de risa por lo surrealista de la situación, pronunció las palabras mágicas…
- Señor de los mundos visibles e invisibles, sé mi médico y cancela mi aflicción, cúrame y aparta de mí lo que me han puesto para afligir mi cabeza…
Y aunque la niñita no es muy creyente es este tipo de cosas… lo cierto es que su suerte cambió.
Encontró un trabajo que le gusta.
Una noche, un príncipe de pelo rizado apareció en su casa, de repente, y ya nunca más se fue de su lado.
¿Y la casa?
Pues buscando cual loca y negándose a caer en las garras del mundo inmobiliario, la niñita encontró, tras pasar un casting digno de Gran Hermano por parte del dueño del piso, un piso de alquiler de 70 metros cuadrados por 510 euros al mes, en un lugar del Vallés de cuyo circuito no quiero acordarme… Es un piso viejecito, pero la niñita y su príncipe de pelo a lo 11811 le darán todo el cariño del mundo para convertirlo en un hogar…
Moraleja: ¡He encontrado pisoooooooooo!!! Yuhuuuuuuuuuuuu!!!!
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Cualquiera que me conozca mínimamente sabe que creo mucho en el destino, entendido de manera amplia. Es decir, considero que muchas decisiones de la vida las tomamos nosotros mismos, pero otros muchos acontecimientos suceden de manera puramente aleatoria, o a veces debidos a una decisión tomada a la ligera tiene consecuencias mayores de las que podemos preveer, e incluso, otras veces, motivados por decisiones de terceras personas que influyen, sin pretenderlo, de manera decisiva en nuestras existencias sin que nosotros podemos hacer nada. La vida es poker y las cartas no las vas a elegir.... A eso me refiero como destino: como muchas vivencias las vamos a vivir sin haber elegido vivirlas, a veces tengo la sospecha de que pasan porque estabamos "destinados" a vivirlas.. No sé si me explico... De todas maneras, también creo que el destino es mutable según nuestros esfuerzos, y que lo vamos formando poco a poco....
Yo viví hasta los 11 años en Calella, y luego me fuí a vivir a Mataró. Cuando yo tenía 18 años, un señor jefe de mi padre decidió que mi amado progenitor seria mas rentable para la madre empresa en si trabajaba en León... Consecuencia directa: toda la familia (excepto mi hermana) nos mudamos a la capital leonesa... Consecuencias indirectas: Dejé a mi novio con el que llevaba más de dos años con toda la pena de mi corazón, y mi deseo de estudiar periodismo en Bellaterra se esfumó.. Cuando llegué a León, yo tenía muy claro que aun así, quería estudiar algo relacionado con la escritura, con los libros... Pensé en estudiar Filología, pero al final opté por estudiar Biblioteconomía. Bibliotequé? Biblioteconomía! Si para pasar el lapiz optico por el código de barras no hace falta estudiar, juasjuasjuas!!
La cuestión es que un día, hace la friolera de 11 años (dios mio!!! ha pasado tanto tiempo ya!!!????), más o menos, estaba yo en la puerta de la clase de 1º en Biblioteconomía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León, y no conocía a nadie... Apoyada en la pared, vislumbré a una chica pequeñita, de rizos rubios, ojos azules, gafitas y pecas, de aspecto agradable. Me cayó bien tan sólo verla. Y decidí abordarla, así, como quien no quiere la cosa...
La conversación fue más o menos así:
- Hola!
- Hola!
- Estoy un poco perdida, sabes? no soy de Léon y no conozco a nadie.
- Jaja, pues igual que yo. Yo tampoco soy de aquí y tampoco conozco a nadie.
- Y de donde eres?
- De Barcelona.
Mi ojos adquirieron el tamaño de verdaderos platos. Para mi, irme de la provincia de Barcelona a León me estaba resultando tan exótico como irme al Aconcagua, y de repente, habia una barcelonesa enfrente mio!!
- De Barcelona??? Yo también!!
Ella también puso expresión de sorpresa.
- Bueno, pero de Barcelona, Barcelona, no. Soy de un pueblo....
- Ah, yo también! (Yo ya estaba emocionadisima, vibraba de la emoción! ) De cual?
- No lo conocerás..
- Va, que a lo mejor si!! De cual?????
- De Calella.
Flipé. Flipé mucho. Calella tiene 15.000 habitantes y está a 834 km. de Léon (viamichelin dixit). Y la primera persona con la que hablo, resulta que es de allí.
- Que fuerrrrrrrrrrrrrrteeeeeeeeeeeeeeeeee!!! Yo también!!!!
- No puede ser!!
- Que sí, que si!!!
- Halaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
Y en ese comenzamos a hablar, a hablar, a hablar, e iniciamos una conversación.. Desde ese mismo y preciso momento, nos volvimos amigas íntimas.
Hoy, aún lo somos. ;)
Es más, rizaré el rizo: Hablando descubrimos que nuestras abuelas se conocían! y que, atención, el hermano de la mujer de su tio fue el primer novio de madre. Es más, gracias a nuestra amistad, mi madre y su tia han recuperado la suya despues de 40 años y ahora también son íntimas amigas.
Que ella, mi ChicaDestino, de Calella como yo, fuera la primera persona de mi edad (más o menos, jajaja) con la que hablé en León fue muy significativo para mi. Fue la primera vez que pensé que a ciertas personas estamos destinados a conocerlas: porque te han de aportar algo, o tú a ellas, o aprender algo, no sé.. las variantes son infinitas...
Más tardes, conocimos a Querida A, y el duo se convirtió en trio. Mil risas y mil situaciones avalan nuestra amistad y su calidad humana. Y si, adoro a mis amigas. No he podido tener otras mejores.
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En un país muy poco lejano, hubo una vez una chica de ojos azules que, contagiada por una corriente-moda bloguera que arrasaba entre sus conocidos, decidió apuntarse al carro y abrir un blog... Con el tiempo, ese blog pasó a ser una especie de diario personal, en el cual ha volcado fielmente (más o menos, ya que la chica ha sido víctima de ojos lectores indeseados, curiosos y maliciosos, que en algún momento le cortaron las alas, pero aquí la menda como es más chula que un ocho decidió que en realidad, le importaba un bledo que la criticaran quienes no la conocían... realmente, firmar con tu nombre real tiene sus desventajas... viva mi inconsciencia y desparpajo) sus sentimientos y hechos más importantes que le sucedían....
Y han pasado los meses.. y hoy.. el blog cumple un añito.. como pasa el tiempo!! La aventura primero comenzó en otro blog, pero como Blogger decidió que no existía, me pasé a Zoomblog...
Quienes han leido el blog, habrán visto que soy un poquito como un gusiluz, siempre apagándome y encendiéndome... Soy visceral, y eso me pasa factura, tanto en la vida como en el blog... Me he dado cuenta, leyendo los posts, que en un año me ha pasado de todo.. empecé escribiendo sobre lo rallada que estaba por el Hombre Reptil y los abogados del Centro de Documentación jurídico en el que trabajaba y lo bien que me lo pasaba con la Chica Pop, ese ángel rubio que me acompaña, y la Chica de los Ojos Verdes, yendo de conciertos y de vacaciones... Otro ángel con un sempiterno pañuelo en la cabeza vino a acompañarme durante meses en la soledad de mi hogar, y me consoló leal y pacientemente durante el despido que me amargó las Navidades.. Me medio enamoré de un Asesor Fiscal y de un Escudero Azul, pero no siempre los corazones están en la misma coyuntura.... Casi me deprimo seriamente sumida en la inactividad que supone no trabajar, casi me voy a vivir a León para huir del paro, pero de repente, el trabajo y la ilusión, esta vez con forma de Calamaro, me alegran de nuevo la vida, y de qué manera....
A quienes me leen y no se aburren, muchas gracias.. A aquellos que me leen y no me comentan, pero sé que me leen, muchas gracias.. parece una tonteria, pero con un blog, a veces te sientes menos sola... Y eso que soy consciente de que este blog no es muy "comercial", ya que escribo estrictamente para mi desahogo y para aliviar mi deseo extraño de comunicación e interacción con el mundo, y no para los posibles y/o potenciales lectores... Muchas gracias a todos, muchas gracias por esos (más o menos) 1800 comentarios (entre ambos blogs) que me habeis escrito entre todos durante este año... No pretendo ser, ni mucho menos, el blog más leido de internné, pero emociona saber que a veces, alguien, ha podido sonreir o sentirse identificado/a con alguna de mis historietas....
Muchas gracias de todo corazón!!
Gracias a todos.
Actualización: aprovecho también para dar las gracias a Zoomblog por tenerme en su listado de Blogs Destacados... Merci a ellos también!! ;)

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Estoy de aniversario.
Hace cuatro años, justamente un 11 de febrero, mientras comía en un restaurante chino en Diego de León, (olé mi glamour!!) recibí una llamada de teléfono que me cambió la vida. La llamada decía exactamente: Has sido seleccionada, y empiezas a trabajar mañana. Hasta aquí todo normal, si no fuera por el detalle que yo de aquella vivía en esos momentos en Getafe, y el trabajo era en Badalona (Barcelona)...
Hace cuatro años, viví una situación muy parecida a la que vivo actalmente, y quizás bastante más estresante: me despidieron de una agencia fotográfica donde trabajaba de documentalista iconográfica, por protestona, reivindicativa y por plantarle cara a un subnormal cabrón neonazi que daba la casualidad que era mi jefe... con el handicap de que encima me faltaban un par de días por cotizar el mínimo, ya que era mi primer trabajo serio (hasta ese momento, siempre habían sido becas y en negro), y por tanto, me quedaba sin prestación... Pagaba alquiler (ahora no, por ejemplo), y la única solución posible era alargar el finiquito lo más posible hasta que encontrara otra cosa....
Así que esa la situación: estaba en Madrid, sin pareja, sin trabajo y sin familia, y me dí cuenta que era absurdo continuar en esa ciudad... El círculo se había cerrado finalmente... O no... Así que decidí agotar todas las posibilidades, y que el destino decidiera: comencé a enviar curriculums en Madrid y en Barcelona, e iba a las entrevistas de las empresas que me llamaban, tanto fueran en una ciudad como en otra... Donde antes me saliera trabajo, allí me iba, o me quedaba, según... Así de simple. Fue una temporadilla extraña, cogía el puente aéreo como quien coge el metro (tuve la suerte de pillar unas semanas con el tijeretazo de Iberia, no se vaya a creer nadie que soy una potentada...), y la verdad es que yo misma no sabía que quería hacer. Me apetecía escapar de Madrid, estaba cansada, pero al mismo tiempo me daba miedo empezar de nuevo en otra ciudad... De todas formas, mi intuición (que tengo mucha, aunque a veces no lo parezca), me decía que acabaría en Barcelona. De manera silenciosa, me fuí despidiendo sin palabras de las personas de mi círculo cercano. Nunca me ha gustado decir adiós.
Y en efecto, mi intuición estuvo en lo cierto: me llamaron de una entrevista hecha en Badalona, de una farmacéutica. Asustada, le pedí un día más, poder empezar el día 13 en vez del 12: al menos necesitaba un día para poder hacer la maleta y para coger un avión. Llamé a mi hermana: que supiera que de repente iba a tener una nueva inquilina en su casa (pobrecilla, que buena fue y que paciencia tuvo, ya que hacía un mes y medio que acababa de parir...) Y preparé la maleta: lo necesario para ir tirando, pues no sabía cuando podría volver al piso getafeño a buscar el resto de mis cosas.. Mi vieja vida en una maleta, dispuesta a comenzar una nueva existencia. Cuántas cosas tenemos a nuestro alrededor, cuando en realidad sólo unas pocas son imprescindibles.
Y me fuí, y me disolví del panorama madrileño, y volví a emerger en la cálida Barcelona, de repente. Y allí estaba yo.. Cuando tu vida entera cambia en un sólo día, aunque lo hayas pensada de antemano, es una sensación muy dificil de describir. Todo es nuevo, todo es una incógnita. Lanzarse a una piscina sin saber si está llena o vacía.. Era la tercera vez que lo hacía, y nunca me podré acostumbrar.
Y encontré un piso nuevo, con nuevos compañeros de piso.. Me reencontré con mi amor más querido y más odiado. Conocí a personas que han hecha de mi vida algo bello.. pero estas son otras historias, y serán contadas en otra ocasión...
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Adoro esta foto... Por quien sale, por lo que significó ese día... y porque estamos guapísimas!!
PD: Niñas.. sorry!! Pero es que me hacia ilusión colgarla!!! Prometo borrarla en breve.... ;) No os enfadeis...
PD2: No es que la chica está en el medio sea un poco rara eligiendo vestidos para Nochevieja.. es que se casó el día 31 por la tarde!! Va vestida de novia.. Lo aclaro por si había dudas... En el banquete de bodas hubo uvas, claro... Simplemente genial: fue genial...
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Uno de los recuerdos más impresionantes de mi infancia son las visitas a la granja de mi tia abuela Filo.... Ella se dedicaba a la crianza de pajaritos (canarios, periquitos, etc) para su venta en tiendas de animales. Tenía un espacio habilitado para tener a los pajaros realmente enorme, de quizás 100 metros cuadrados, dentro del cual los pájaros volaban libremente... Me encantaba entrar dentro de dicha estancia (demasiado grande para ser considerada una simple jaula) con el nieto de Filo (mi primo segundo? tercero? ni idea del parentesco que nos unía), y me decía "extiende los brazos..."... yo los extendía, y me ponía comida de pájaros por encima de la cabeza, de los hombros, de los brazos extendidos.. Al cabo de un rato, toda yo estaba cubierta de aves, y mientras mi corazón latía a 1000 por la emoción, me mantenía lo más quieta posible, para no molestar ni ahuyentar a los asustadizos pajarillos, decenas de ellos, que me mediopicoteaban el cuerpo y revolotean a mi alrededor....
La niña, de unos cuatro añitos, jugaba con su Lego gigante. Era igual que el Lego de siempre, pero con las piezas mucho más grandes.... Ella, apacible y tranquila, construyó una casa con las piezas de Lego.. Rió contenta. Le había quedado muy bonita! Y de repente, con esa capacidad que tienen los niños pequeños, se le ocurrió que a la casita de piezas de Lego le hacia falta un habitante.. Todas las casas necesitaban alguien que las habitara, si no, no era un verdadero hogar... Y, otra vez de repente, supo quién iba a ser el habitante de la casa: el canario.
Los padres de la niña tenían un bonito canario amarillo claro, muy dócil, que se dejaba coger por la niña pequeña y sus hermanos. Así que la niña, ni corta ni perezosa, fue directa a la jaula, sacó al pequeño ave de la jaula, y lo llevo a su casita de Lego, y lo embutió dentro... No se sabe como, si es que la niña le apretó muy fuerte, o de la emoción que le causó al pajarillo verse dentro de unas piezas de Lego, pero la cuestión es que, cuando la niña le sacó de la casita, el pajarillo yacía inerte, con los ojos dormidos, sin moverse.. La niña, impresionada, dejó el cuerpo encima de la cama, y corrió a llamar a su madre: Mamá, mamá!! El pájaro se ha dormido!!
Cuando la madre vio al pajarito, inmediatamente comprendió que el animal había muerto. Abrazó a su hija y le contó que había muerto, y que ahora el alma del canario estaba en un sitio formidable sin jaulas, y que podía picotear hasta atiborrarse algodón de azúcar que crecía en el suelo, si le apetecía... La niña, abrumada, lloró mucho de la impresión... Los padres de la niña y su hermana mayor metieron el cadáver en una caja de zapatos de cartón a modo de ataud, arrancaron flores de los geranios que crecían en el balcón y los metieron dentro de la caja, y así el canario tuvo su merecido funeral en el parque cercano a casa...
Al cabo del tiempo, bajo las presiones de la hermana mayor de la niña, la familia adquirió otro canario. Se le avisó a la hermana pequeña repetidas veces que no se le volviera a ocurrir sacar al ave de la jaula para jugar, porque era un ser vivo y no un juguete... La niña, que era muy buena, obedeció.... Pero un día, aburrida, jugueteando por casa, vió al canario, y observándolo, decidió que estaba muy sucio y que necesitaba una ducha.. No iba a jugar con él, lo iba a lavar!!! Así que sacó al animalillo de la jaula, y muy decidida, metió al pajarillo debajo del chorro de agua del grifo del baño... No se sabe como, pero la cuestión es que el canario murió.. Presuntamente ahogado. O por pulmonía, quien sabe... De nuevo se volvió a meter el cadaver del segundo canario en una caja de zapatos junto con flores de geranio, y de nuevo se organizó un nuevo funeral, enterrándole con todos los honores al lado de su antecesor. La madre volvió a consolar a la compungida niña hablándole de nuevo del maravilloso cielo de los pájaros, explicándole de nuevo que era la pera limonera, y que allí tenían piscinas especiales para canarios, donde no se ahogaban nunca...
Como la hermana mayor se enfadó enormemente a causa de la muerte del segundo canario, los padres decidieron comprar un nuevo y tercer canario. Se le avisó a la niña, por activa y por pasiva, que no se le ocurriera sacar, bajo ningún concepto, al animal de la jaula... La niña prometió obedecer... Sin embargo, un día, la niña se dió cuenta de que, si dejaba miguitas en la barandilla del balcón, muchas palomas comían apoyadas en dicha barandilla... La niña se quedaba embobada viendo comer a las palomas en la barandilla del balcón.. y de repente, se acordó de su propio canario, se dió cuenta que comer comida dentro de la jaula no era vida, ni era comer, ni era nada!! Su canario también merecía comer miguitas en la barandilla del balcón!!! Olvidando completamente su promesa, la niña corrió veloz a la jaula, y por tercera vez, sacó al animal... Y a continuación, le dejó posado en la barandilla. El canario, al verse en el exterior, en vez de limitarse a comer miguitas, decidió volar libre, y saltó al aire... Pero o debía ser muy tonto, o muy vago, o muy inexperto en el arte de volar.. porque no voló... y se estampó literal y directamente en la acera de la calle.
De nuevo hubo un tercer funeral, con cajas de zapatos y flores de geranio, y le enterraron al lado de canario 1 y canario 2, las otras dos inocentes víctimas de la niña.... Le hablaron por tercera vez a la traumatizada niña del cielo de los pájaros, donde si se caían, el suelo era muy blandito y no se hacían daño... De todos modos, los padres, muy prudentemente, viendo la horrorosa habilidad de su hija pequeña con los pájaros, decidió no volver a tener animales en casa....
Bueno, supongo que ya os habreis dado cuenta de quien era la niña pequeña...
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Sábado por la mañana. Yo, cargada con mi mochilita y un jardín zen (¿verdad que somos originales mis amigos y yo a la hora de elegir regalos?), me dirijo hacia mi coche, dispuesta a irme de fin de semana a una casa rural en Fonolleres (Girona). Guardo los bultos en el maletero de mi amado Micra destartalado, me subo al coche, enciendo el motor, y... lucecita mental. ¡Me he olvidado el tabaco! ¿Un fin de semana entero en el campo sin fumar? Anda ya!!! Me salgo del vehículo dispuesta a comprar cigarillos, porque, como buena fumadora (a mi pesar), antes muerta que sin nicotina.
Y mientras camino en dirección al bar, oigo que un coche pita. Me giro (puro instinto), y veo que un chico me saluda desde un coche.. No puedo evitar sonreir cuando veo de quien se trata. Es mi Querido Primer Novio.
Mi Querido Primer Novio (a partir de ahora, QPN, para abreviar) y yo salimos durante dos años y meses, desde que yo tenía 16 años y pico hasta que casi cumplí los 19. Y qué puedo decir.. sólo puedo decir cosas buenas sobre él. Tuvimos una relación preciosa, infantil e inmadura porque éramos un par de críos, pero preciosa al fin y al cabo. Nos teníamos absoluta y verdadera adoración el uno por el otro, no nos peleábamos nunca, y nunca nos aburriamos de estar juntos. Es, de las tres relaciones fuertes que he mantenido a lo largo de mi vida, la más bonita sin lugar a dudas. Soy conciente de que es probable de que fuera tan perfecta porque no teníamos problemas de persona mayor (problemas tipo cómo demonios pagamos el gas este mes y tipo te he dicho mil veces que los calcetines no se guardan en ese cajón), pero también es cierto que teníamos una afinidad bastante fuera de lo común.
¿Y qué sucedió p |
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